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Por qué escribo, por qué lees

Hace unos meses me encontré sin darme cuenta con una razón para escribir. Lo vi claro sentado en una mesa tomando un café con un chico de internet de pura cepa. Un desarrollador español de una empresa joven y puntera de éxito comprobado y que además no tenía ningún miedo en hablar de cómo veía el futuro.

Después de una reunión en la que un grupo de los nuestros le frió a preguntas y tratamos de comprobar si podíamos colaborar de alguna manera, nos quedamos los dos tomando ese café en el que relajados y sin prisas pudimos hablar de todo un poco.

Me encantó su manera de apasionarse por el trabajo sin parecer un friqui, por la confianza que mostraba hacia las nuevas tecnologías sin sentir una devoción ridícula y por su franqueza a la hora de encarar la realidad con humildad pero con empuje.

Yo le escuchaba con mucha atención, sobre todo para aprender, por eso me sorprendió cuando quiso saber de mis andanzas. Le conté de aquí y de allá y acabé diciendo una de esas frases medio hechas, medio prestadas que son en parte metáfora y en parte pedernal puro: “No, si podría escribir un libro sobre mis experiencias en el paso de los periodistas del medio tradicional al digital”, a lo que mi compañero de café respondió: “Yo lo compraría desde luego”.

Juro que fue sincero. O me lo pareció al menos. Y además yo me lo creí a pies juntillas y con eso basta. Ése día pensé que podría quizá tener algo que decir y que podría además interesar a alguien. Así que en parte por esa conversación y en parte por los acontecimientos de los últimos días estoy aquí ahora escribiendo de noche este post explicativo sobre algo de lo que nadie me ha pedido explicaciones. (¿O sí?).

En cuanto a por qué tú estás aquí, querido lector, permíteme decir que no tengo ni la más remota idea. Quizá tengas una curiosidad infinita por este mundo de internet, quizá te llame más la atención el de la prensa, siempre tan mediático (perdón por el chiste fácil), quizás seas un estudiante (huye) o un profesor (huye más), o quizás estés en este lío y quieras saber qué narices cuenta éste si no sabe de lo que habla…

En cualquiera de los casos, gracias por haber llegado hasta aquí.

Por mi parte prometo contar con honradez y el rigor que pueda lo que yo he vivido de este cambio tan paradigmático en los medios, lo que estoy viviendo y lo que me queda…

La nueva era

No hay mucho que pensar. Cuando uno vive días así parece que está llamado a hacer algo también. Como si del fondo de uno mismo sonara el timbre del fin del recreo. Un aviso que le pone a uno frente al trampolín mientras el cocodrilo da vueltas ahí abajo con su tic-tac simpático y terrorífico al mismo tiempo.

Porque lo del martes fue demasiado… porque si uno vive días así y se es como se es y se está donde se está, quedarse callado parece un escaqueo en toda regla. Como si el bombero se acordara justo al declararse el fuego que en realidad lo suyo es la jardinería.

Seamos serios. El martes presencié dos hechos históricos, yo soy periodista y esto es un blog… y con eso está dicho todo.